Nota: El Viejo Matemático (The Oldman Mathematician)

Por lo general suelo buscar anomalías en los días normales cotidianos que tengo (una persona normal, corriente y silvestre). Tiendo a mirar mucho a las personas, las que van caminando, hablando, manejando, cualquiera sea la circunstancia. Todo esto por supuesto para satisfacer mis necesidades psicópatas (algunos lo llaman chisme) y más que todo para encontrar pequeñas fracciones de variedad en la cotidianidad, lo que termina en alguna carcajada o sonrisa, contrariedades y hasta en terror, son muchas las cosas que se pueden ver, por lo menos en una sola persona. Éstas fracciones suelen presentarse por simple espontaneidad, es decir que llegan absolutamente solas y considero que son las mejores, o por una motivación a generarlas con o sin ningún interés beneficioso. Ésta última fue la que impulsó para que se hiciera mi día.

Como cualquier día normal de regreso del trabajo, bastante agotado del empleo físico y mental que desempeño. En este estado todo lo mencionado anteriormente empieza a caer pico abajo con el pasar de las horas, pero trato de no dejarlo por completo. En la fila para esperar el bus justo a mi lado estaba un anciano como de unos 1,5 m de estatura y muy delgado, parecía de estado económico bastante bajo, la impresión por su vestimenta y porque se encontraba un poco sucio; que por supuesto no es un impedimento para mí en socializar. Tenía una concentración tan fuerte en lo que estaba escribiendo con gestos que de verdad estaba sucediendo algo en su cabeza, y pues, eso fue lo que llamó mi atención. Pude acercarme, echar un ojo, y noté que estaba escribiendo un montón de ecuaciones matemáticas, lo primero que se me ocurrió como cualquier mortal es que tenía algún problema mental y estaba trayendo al presente todas las clases obligadas que le hacían ver en la escuela y en su casa, contando como trauma.

Enderecé el cuerpo para estar un poco más cómodo en el asunto de la ojeada, y pude notar aún más que los garabatos matemáticos iban en serio. Ya no eran las simples sumas algebraicas no, era una compleja ecuación polinomial. ¡Se me detuvo el corazón por un instante y pensé que era Dios pasando desapercibido para probarme matemática y religiosamente!, pero entré en razón y seguí en lo mío. Como pude fui siguiéndole el hilo de la solución del ejercicio y me dí cuenta que algunos términos probablemente podían dar cero, como estaba tan pensativo tuve el atrevimiento de comentárselo, y él sorprendido me da las gracias. Le hago la pregunta del por qué hay tantas cosas que no entiendo, y me responde tan sereno que lo que está tratando de hacer es inventar ecuaciones complejas que sean indefinidas (Cualquier número o expresión dividida entre cero), no es que no sepa nada acerca de matemáticas, estudié una carrera que hace que se vea hasta en la sopa que te estás comiendo en tu sueño, y puedo certificar que es bastante engorroso ese tipo de operación. Mucho más es mi sorpresa de darme cuenta de eso, realmente pude analizarlo y ¡sí tenía sentido!.

Seguimos en una conversación bastante agradable acerca del tema, de las profesiones y de su vida académica y laboral. Según sus historias tuvo momentos de éxitos y sin dejar a un lado el aprendizaje sobre la carrera que estudió, Tecnología en Fabricación Mecánica pasando por media carrera de Ingeniería Mecánica. Sin duda alguna se puede considerar como una persona bastante preparada intelectualmente y sin dejar de mencionar el universo matemático que vive en su cabeza. Finalmente, pude despedirme agradeciéndole todo el tiempo que se tomó para explicarme algunas cosas, y también conseguirle un empleo como instructor de algunas materias.

Ahora, yo me pregunto ¿Por qué si teniendo las capacidades y las herramientas no se encuentra en un mejor estado económico? Obviamente el éxito (relativo) no tiene que ver con el dinero, es difícil entender este tipo de situaciones. Claro no estoy ignorando las luchas internas que tiene cada quién que lo hacen derrumbarse, ni los problemas familiares que pudo haber tenido, o la situación política por la que está atravesando el país; solo que mientras más destrezas o habilidades tiene alguien, puedo imaginarlo mucho más estable. Pero bueno, esto es un tema diario de los artistas.

Más que hablar sobre mis fracciones cotidianas, quiero poner énfasis en lo satisfactorio que fue aprender de una persona que ni me imaginaba que tendría todo ese conocimiento y en la circunstancia en la que se dio. De no dejar de aprender nunca, y no solo eso, sino de innovar todo el tiempo, es lo que mantenía vivo al anciano, él sabía la matemática pero no se conformó con eso sino que quiso hacer cosas nuevas con ella. Nunca se negó a dar una explicación o un consejo, más bien afirmaba que yo era su jefe por la diferencia de nivel académico que teníamos, siendo él más viejo y sabio que yo. Traté de tener un contacto nuevamente con él pero no me dio una dirección exacta ni un número telefónico, lo único que pude conservar fue su apodo, “Macro” y un obsequio de su parte en donde me explicaba algunos tips.  Solo espero que se alargue su vida y siga ayudando a otros por igual.



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